[Narra Liam]
Li: Chicos me voy un rato afuera a tomar el sol.
Todos: Vale.
Salí de la piscina y me dirigí a las hamacas donde estaban las chicas. Me di cuenta de que _ no estaba.
Li: Hola, ¿sabéis dónde está _?
T: Creo que está en la habitación.
Li: ¿Por qué?
Hari: Liam... Te tenemos que contar una cosa.
Li: Claro. Cuéntenme.
T: Antes estábamos hablando las 4 y tu móvil empezó a sonar, era Danielle. _ lo cogió y empezó a gritar diciendo que no dijera más mentiras y que le dejara en paz.
Hari: Si. Y después cogió sus cosas y se fue. No nos quiso contar nada y Valeria nos dijo que era mejor dejarla desahogarse sola, por eso no fuimos a buscarla.
Li: Pero esta Danielle es tonta. Lo único que quiere es arruinarme la vida. Tengo que arreglar esto.
Me sequé un poco para no mojar el piso y salí corriendo de allí hasta llegar a la habitación. Toqué a la puerta pero no abrieron. Me asomé por la ventana de la cocina y _ no estaba allí. No se oía nada. Recordé que Harry nos había dicho que Valeria y las otras dos chicas se colaron escalando la pared hasta llegar al balcón. Fui corriendo hasta la piscina y desde lejos avisé a Valeria. Se acercó a mi rápidamente y me preguntó que qué pasaba.
Li: Valeria... ¿Sigues teniendo las cuerdas de el otro día?
V: Si.. ¿por q...? Espera, ¿no querrás escalar? Liam, que es peligroso.
Li: Me da igual. Mientras sea para hablar con mi princesa y aclarar las cosas hago lo que sea.
V: Sigo estando en contra pero lo que has dicho ha sido muy bonito así que te ayudaré. Voy a buscar las cuerdas al hotel. Espera en la puerta de la habitación.
Li: Vale.
Subí a la habitación como me dijo y esperé cerca de una hora. Vale llegó con las cuerdas y bajamos hasta la calle donde se podía escalar hasta la terraza.
V: ¿Seguro que quieres?
Li: Si. Venga, ayúdame.
Valeria me ayudó a ponerme las cuerdas y cuando lo hizo tiró el gancho que se sujetaba a la baranda de la terraza. Se aseguró de que estaba bien agarrado y me dijo que ya podía escalar. Yo ya sabía un poco porque un amigo me enseñó hace años, pero siempre me ha dado miedo. Como la pared era de piedras no me costó mucho escalar pero aún así, algunas veces me resbalaba. Conseguí llegar a la terraza, ¡lo había conseguido! Miré hacia abajo y Valeria estaba saltando y gritando porque lo había conseguido. Me quité las cuerdas y entré al salón. Se oía a _ llorar y eso me destrozaba el corazón. Fui a mi habitación y la puerta estaba cerrada. La abrí con cuidado para no hacer ruido y estaba allí, tumbada en la cama llorando. Me sentía fatal. No podía verla así. Una lágrima cayó por mi mejilla. No lo soportaba. Me acerqué a ella y me senté al lado suyo.
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